
Visitando el monasterio de Yuste, en nuestro viaje a la vera. Creo que estuvimos alojados en el Losar de la Vera, donde nos sorprendieron sus calles adornadas por figuras esculpidas en setos de mucha originalidad. En esos momentos éramos los que estábamos, pero no estaban los que ahora somos. Faltaban mi Marcecillo y mi Lunita que aún no habían nacido.



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